MERCADO CENTRAL Nº12

Javi y Silvia, fruteros con
un gran espíritu solidario

Colaboran con proyectos y entidades como la Olla Solidaria, la parroquia de San Pablo o la Hermandad del Refugio

7

Javier Gómez y Silvia Navarro tienen una dilatada trayectoria como detallistas en el Mercado Central que han mantenido siguiendo un legado familiar. Javier recuerda que su abuela “ya tenía un puesto dedicado a la confección y a la bisutería”. El relevo lo tomaron su padre y una tía suya, pero ya vinculados a la fruta, como él y Silvia, su pareja.

Su trabajo al frente del puesto de frutas Javi y Silvia lo compaginan desde hace muchos años con una intensa labor social, que recientemente ha sido reconocida en la primera edición de los Premios ZAMAS. “Desde hace tiempo colaboramos con muchas entidades sociales –explica Javier–, así entendemos nuestro trabajo, que en una parte implica devolverle a la gente todo lo que nos da en el día a día, y especialmente a las personas más vulnerables”.

Javier y Silvia participan desde hace algunos años en la logística que supone la preparación de la Olla Solidaria que organiza el centro comunitario Luis Buñuel de la plaza de Santo Domingo. No es la única entidad, ya que también realizan aportaciones a la Asociación Sonrisas Aragón.

“Pienso que más que clientes tengo amigos y esa es una sensación muy bonita”

Por otra parte, ese espíritu solidario llega a otros ámbitos como el deportivo, ya que Javi y Silvia participan donando fruta en el maratón de Zaragoza y en una de las pruebas de 10 K más prestigiosas de la ciudad. En este caso, su aportación, sobre todo, es de plátanos de Canarias para los avituallamientos de las carreras; energía sana y de calidad para afrontar y recuperar el esfuerzo.

La parroquia de San Pablo o la Hermandad del Santo Refugio son otras entidades con las que habitualmente colabora este puesto entregando piezas de fruta y verdura para que puedan atender sus necesidades.

En su día a día, Javier Gómez también trabaja con un espíritu solidario. Durante la pandemia amplió notablemente el servicio a domicilio, que es algo que no ha abandonado. “Hay mucha gente mayor a la que le va muy bien y otra que se ha acostumbrado  por comodidad”, explica Javier. Por este reparto no cobra nada. “Tan solo hay que hacer un pedido mínimo”, comenta. Para él supone hacer un esfuerzo grande, ya que hay días que entrega hasta 40 pedidos en domicilios. “Pienso que más que clientes tengo amigos, y eso es algo muy bonito”, concluye.

Javi y Silvia, fruteros con
un gran espíritu solidario

Colaboran con proyectos y entidades como la Olla Solidaria, la parroquia de San Pablo o la Hermandad del Refugio

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Javier Gómez y Silvia Navarro tienen una dilatada trayectoria como detallistas en el Mercado Central que han mantenido siguiendo un legado familiar. Javier recuerda que su abuela “ya tenía un puesto dedicado a la confección y a la bisutería”. El relevo lo tomaron su padre y una tía suya, pero ya vinculados a la fruta, como él y Silvia, su pareja.

Su trabajo al frente del puesto de frutas Javi y Silvia lo compaginan desde hace muchos años con una intensa labor social, que recientemente ha sido reconocida en la primera edición de los Premios ZAMAS. “Desde hace tiempo colaboramos con muchas entidades sociales –explica Javier–, así entendemos nuestro trabajo, que en una parte implica devolverle a la gente todo lo que nos da en el día a día, y especialmente a las personas más vulnerables”.

Javier y Silvia participan desde hace algunos años en la logística que supone la preparación de la Olla Solidaria que organiza el centro comunitario Luis Buñuel de la plaza de Santo Domingo. No es la única entidad, ya que también realizan aportaciones a la Asociación Sonrisas Aragón.

“Pienso que más que clientes tengo amigos y esa es una sensación muy bonita”

Por otra parte, ese espíritu solidario llega a otros ámbitos como el deportivo, ya que Javi y Silvia participan donando fruta en el maratón de Zaragoza y en una de las pruebas de 10 K más prestigiosas de la ciudad. En este caso, su aportación, sobre todo, es de plátanos de Canarias para los avituallamientos de las carreras; energía sana y de calidad para afrontar y recuperar el esfuerzo.

La parroquia de San Pablo o la Hermandad del Santo Refugio son otras entidades con las que habitualmente colabora este puesto entregando piezas de fruta y verdura para que puedan atender sus necesidades.

En su día a día, Javier Gómez también trabaja con un espíritu solidario. Durante la pandemia amplió notablemente el servicio a domicilio, que es algo que no ha abandonado. “Hay mucha gente mayor a la que le va muy bien y otra que se ha acostumbrado  por comodidad”, explica Javier. Por este reparto no cobra nada. “Tan solo hay que hacer un pedido mínimo”, comenta. Para él supone hacer un esfuerzo grande, ya que hay días que entrega hasta 40 pedidos en domicilios. “Pienso que más que clientes tengo amigos, y eso es algo muy bonito”, concluye.